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La importancia de otorgar testamento

Legar los bienes por escrito ante un notario es fundamental para que se vean cumplidas las últimas voluntades, además de evitar muchos problemas a los herederos y de que el Estado se quede con la herencia.

Recientemente, salió a la luz el testamento de una mujer de 60 años, controladora aérea, en el que legaba su millonaria fortuna a tres instituciones por partes iguales: al Parque Natural de Doñana para la conservación del lince ibérico, a la Asociación para la Defensa del Borrico (Adebo) de Rute (Córdoba), y a la Asociación Nacional Amigos de los Animales, de Madrid. Esta mujer, amante de los animales y con un patrimonio entorno a los nueve millones de euros, materializó su sueño con el simple gesto de otorgar testamento.

Participación en ganancias

En general, existe un rechazo a testar. Sin embargo, con ello logramos que nuestra voluntad se vea cumplida, evitando además infinidad de problemas a nuestros herederos. Pero las leyes establecen una serie de limitaciones a nuestra libertad de legar nuestros bienes: las llamadas legítimas, que tienen el carácter de indisponible. Existen legítimas reservadas a los hijos o descendientes (en el derecho común 2/3 de la herencia), en su defecto, a los padres o ascendientes, y siempre el usufructo de una parte al cónyuge. Pero incluso con estas limitaciones, podemos disponer del tercio de libre disposición, legar bienes concretos, designar albaceas, administradores testamentarios, establecer reservas, condiciones o cautelas. ¿Qué hubiera pasado si la controladora aérea no hubiera otorgado testamento? Era soltera, sin hijos y sus padres habían fallecido, por lo que sus bienes hubieran sido heredados por sobrinos u otros parientes hasta el 4° grado, y si no los hubiera tenido, en última instancia por el Estado. Según fuentes de la Dirección General de Patrimonio, desde el año 2000 el Estado ha heredado más de 54 millones de euros de personas que no habían otorgado testamento y no fue posible encontrar a sus parientes cercanos.

Todos sentimos deseos –como la controladora con los animales– de beneficiar a algún colectivo o institución (investigación de enfermedades, escuelas o microcréditos a mujeres del tercer mundo… ), y podemos contribuir con una parte de nuestra herencia a una buena causa. Pero esta posibilidad es especialmente importante para personas que carecen de familiares directos, que pueden materializar este deseo con el simple hecho de acudir a una notaría y otorgar un testamento. El coste: 30 euros.

Cuando el Estado hereda, no puede disponer del caudal relicto a su antojo: está legalmente obligado a entregar dos tercios a instituciones de beneficencia y otro a cancelar deuda pública. ¿Por qué dejar que sea el Estado quien decida a quién ayuda con nuestros bienes, si podemos hacerlo nosotros directamente, vía testamento? Por raro que parezca, esta situación es frecuente; de hecho, existen empresas dedicadas a la búsqueda de herederos para herencias vacantes. Si los encuentran, negocian con ellos una comisión, y si no, el patrimonio lo hereda el Estado, que en ese caso abona un 10% de su valor a quien pone en su conocimiento la existencia de una herencia yacente.

Isabel Winkels

Isabel Winkels es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y colegiada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Especializada en Derecho civil, fundamentalmente en Derecho de familia, es Socia-directora de Winkels Abogados. Actualmente también es Presidenta de la Sección de Familia del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y profesora de Derecho de familia del Master Universitario para el Acceso a la Profesión de Abogado del prestigioso Instituto de Estudios Bursátiles.

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